7 cosas que no deberías hacer según el estoicismo
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No le des importancia a las cosas pequeñas
En nuestra vida diaria, muchas cosas suceden constantemente y es difícil filtrar toda la información que recibimos a través de nuestros dispositivos móviles y nuestras relaciones sociales. Por ello, es importante saber elegir en qué asuntos debemos poner nuestra atención y concentración. Una forma de lograrlo es no darle importancia a las cosas pequeñas del día a día. Como dijo Epíteto, «te conviertes en lo que le das a tu atención». No te preocupes por las nimiedades, las cosas que no dependen de ti, las que no te acercan a tus metas en la vida y las que te distraen de lo que realmente deberías estar haciendo. Desconéctate, no tienes que tener una opinión sobre todas las situaciones, puedes ignorarlas y concentrarte en lo que realmente importa.
No le des importancia a la opinión de los demás
Muchas veces buscamos la aprobación de los demás y valoramos más sus opiniones que las nuestras propias. Enfócate en lo que crees y en quién quieres ser. No te preocupes por las opiniones de aquellos que no conocen tu realidad. Concéntrate en construir tu propio sentido de ti mismo, eso es con lo que te debes medir, no con las tonterías de otras personas. Como dijo Marco Aurelio, «siempre me he preguntado por qué si nos amamos más que al resto de las personas, le damos menos valor a nuestras opiniones que a las ajenas». No necesitas la aprobación de los demás para ser feliz y exitoso.
No tengas miedo al cambio
Para los estoicos, era importante no tener miedo, pero especialmente no tener miedo al cambio. El cambio es inevitable y un estoico está preparado para aceptarlo y manejar cualquier situación que se presente. No debemos tener preferencias sobre cómo irán las cosas en el futuro, ya que no podemos controlar todos los aspectos de nuestra vida. Como dijo el filósofo Heráclito, «lo único que no cambia es el cambio». En lugar de temer al cambio, debemos verlo como una oportunidad de crecimiento personal.
No busques venganza
Un estoico entiende que por la naturaleza de lo que hacemos y cómo somos, vamos a ser atacados y criticados. Sin embargo, lo que nos diferencia es que no buscamos venganza. El mejor modo de vengar una injuria es no parecerse al que la hizo. No debemos actuar de la misma manera que aquellos que nos han lastimado. La venganza no es necesaria, debemos actuar de acuerdo a nuestros valores y dar ejemplo.
No estés tan accesible
En la era de la tecnología, estamos constantemente conectados y accesibles para los demás. Esto puede ser agotador y distractor, especialmente si dedicamos tiempo a cosas que no son necesarias y que podrían resolverse solas. Es importante establecer límites en nuestra disponibilidad y aprender a decir no. Desconectar, silenciar las notificaciones y concentrarnos en lo que realmente importa nos permitirá centrarnos en nuestras prioridades y evitar distracciones innecesarias.
No busques la aprobación externa
La aprobación externa no debe determinar nuestra felicidad y libertad. Importa mucho más lo que pensamos de nosotros mismos que lo que los demás opinen de nosotros. Buscar la aprobación de los demás implica renunciar a nuestro propio control y felicidad. Debemos crear nuestros propios estándares y valorar nuestra propia opinión sobre nosotros mismos. No entreguemos nuestras vidas a otras personas.
No empieces mal tu día
Muchas veces, comenzamos el día revisando nuestros mensajes, correos electrónicos o redes sociales, convirtiéndonos en títeres de las agendas de otras personas. La calidad de nuestro día no debe estar determinada por estímulos externos. Debemos tomar el control de nuestras mañanas y de los mensajes que nos llegan. No queremos empezar el día en un frenesí, sino tener el control y la paz mental. No permitamos que el entorno y los estímulos externos determinen la calidad de nuestras vidas.