En la comunidad estoica de Internet se habla mucho sobre cómo podemos actuar y qué hábitos debemos tener para ser mejores y llevar una vida virtuosa. Sin embargo, rara vez se mencionan los hábitos negativos que ya tenemos y que son perjudiciales para nuestra vida. Epicteto, uno de los filósofos estoicos más destacados, hablaba de dos vicios especialmente oscuros y graves: la falta de persistencia y la falta de autocontrol. Persistir y resistir son las claves para vivir correctamente según Epicteto. Persistir implica esforzarnos y actuar de manera correcta, incluso cuando no nos apetezca. Significa desarrollar nuevas formas de actuar que nos hagan mejores y crear buenos hábitos. Esto no es fácil, por lo que debemos ser persistentes en nuestro esfuerzo. La otra clave es resistir, es decir, evitar las tentaciones y los malos hábitos que nos autodestruyen. Debemos dominar nuestra mente para evitar todo aquello que no nos ayude a crecer o a alcanzar nuestras metas.
Índice
Dejar de malgastar el tiempo
Como afirmaba Séneca, nos quejamos de que nuestros días son pocos, pero actuamos como si fueran infinitos. Muchas veces malgastamos nuestro tiempo en actividades que no nos aportan nada, posponemos lo que debemos hacer y actuamos como si fuéramos a vivir para siempre. Sin embargo, el tiempo es lo más valioso que tenemos y nada nos asegura que estaremos vivos mañana o en la capacidad de hacer lo que queremos. Es importante tomar en serio el tiempo que tenemos y aprovecharlo al máximo.
Aprende a dejar ir.
Dejar de aferrarnos emocionalmente a las cosas
Los estoicos creían que debemos aprender a dejar ir, tanto a nivel físico como emocional. Si has cometido un error en tu vida, no te tortures con ello. En lugar de eso, aprende de tus errores y no los repitas en el futuro. La culpa y el arrepentimiento no te ayudan a crecer. Estas emociones son útiles para entender que has actuado de manera equivocada, pero una vez que has aprendido de la situación, debes dejar que estas emociones pasen y no te atormenten. Todos nos equivocamos y es importante no sufrir excesivamente por ello. En cambio, debemos buscar siempre la forma de crecer a partir de nuestros errores.
No posponer las cosas
Como dijo Marco Aurelio, podrías hacer algo bueno hoy, sin embargo, eliges hacerlo mañana. Muchas veces posponemos las cosas por pereza y eso nos genera culpa y malestar. Nuestro tiempo es limitado y posponer algo solo nos hace sentir culpables y nos impide disfrutar plenamente del descanso. Es mejor hacer lo que debemos en el momento oportuno, aprovechando al máximo nuestro tiempo y evitando acumular obligaciones.
No buscar el beneficio o reconocimiento en todo lo que hacemos
No debemos buscar la aprobación o el reconocimiento en los demás por lo que hacemos. No podemos controlar lo que piensan los demás o si aprecian o rechazan nuestro trabajo. Lo único que podemos controlar son nuestras acciones y el esfuerzo que ponemos en ellas. El fin de una acción debe ser la acción en sí misma, no el reconocimiento. Si hacemos algo, debemos hacerlo porque nos hace felices o porque creemos que es lo correcto, independientemente de lo que piensen los demás. Focarnos en dar lo máximo de nosotros mismos en cada tarea es la mejor manera de sentirnos satisfechos con lo que hacemos, sin depender del reconocimiento ajeno.
No mirar para otro lado
La justicia es una de las virtudes más importantes para los estoicos. Significa actuar de forma correcta con los demás y evitar las injusticias que ocurren a nuestro alrededor. Aunque los estoicos buscan evitar los conflictos innecesarios, no pueden mirar para otro lado cuando se está cometiendo una injusticia. Si presenciamos una injusticia, debemos actuar y defender a los demás o a nosotros mismos, sin olvidar las virtudes estoicas de sabiduría, justicia, coraje y templanza. Si no hacemos nada, nos convertimos en cómplices de la injusticia, aunque no hayamos sido nosotros quienes la han provocado.
No tener miedo al cambio
El destino de todo es cambiar, transformarse o perecer, como dijo Marco Aurelio en sus meditaciones. Intentar mantener todo igual nos mantiene enfocados en algo que no podemos controlar y nos impide ver las oportunidades que pueden surgir en nuestra vida. En lugar de temer al cambio, debemos adaptarnos a él y aprovechar las oportunidades que nos brinda. Gracias a los cambios, podemos crecer y ser mejores personas. Esto no significa que debemos rechazar lo que tenemos ahora, sino que debemos estar abiertos a lo nuevo y tener la capacidad de adaptarnos a cualquier situación.
No ser esclavos
Séneca afirmaba que todos somos esclavos de algo. Uno puede ser esclavo de la lujuria, otro de la avaricia y otro de la ambición. Todos somos esclavos de la esperanza y el miedo. Para los estoicos, la verdadera libertad implica tener nuestra mente bajo control y resistir las tentaciones que nos convierten en esclavos. La disciplina es la herramienta para alcanzar esa libertad y dominio mental. No somos libres si no somos dueños de nosotros mismos.
No conformarse con la mediocridad
Debemos buscar la excelencia en todo lo que hacemos. Cada vez que te enfrentes a una tarea, pregúntate si has dado lo mejor de ti. Es posible que en muchas ocasiones no hayas dado lo máximo de ti, y la pregunta es por qué estás haciendo algo que no merece tu máximo esfuerzo. Si algo merece que des lo mejor de ti, entonces hazlo. No podemos controlar si tenemos éxito o reconocimiento en lo que hacemos, pero sí podemos controlar el esfuerzo y el compromiso que ponemos. Conformarse con hacer algo mediocre cuando tenemos la capacidad de hacer algo extraordinario no tiene sentido.
No dejar que la ansiedad nos domine
La ansiedad es una emoción que nace en nuestro interior debido a nuestros pensamientos sobre problemas futuros. Como dijo Marco Aurelio, la ansiedad no se encuentra fuera de nosotros, sino dentro de nosotros. No podemos controlar los eventos externos, pero sí podemos controlar nuestros pensamientos y actitudes hacia ellos. La ansiedad no nos ayuda a solucionar problemas ni nos hace mejores. Es importante diferenciar entre las cosas que no podemos controlar y las que sí están bajo nuestro control. Muchas veces, al pensar en lo peor que puede pasar, nos damos cuenta de que la situación es menos grave de lo que creíamos. Debemos aprender a evitar que la ansiedad nos controle y a enfrentar las situaciones de manera positiva y constructiva.
Conclusión
En conclusión, todos tenemos hábitos negativos en nuestras vidas que nos alejan de la plenitud y la felicidad. Es importante reconocerlos y hacer un esfuerzo consciente por eliminarlos. Siguiendo los principios estoicos de persistir y resistir, podemos desarrollar nuevos hábitos que nos ayuden a crecer y alcanzar nuestras metas. Dejemos de malgastar nuestro tiempo, de aferrarnos emocionalmente a las cosas, de posponer lo que debemos hacer, de buscar el beneficio o reconocimiento en todo y de conformarnos con la mediocridad. También debemos dejar de mirar para otro lado cuando se cometen injusticias, no tener miedo al cambio, ser responsables de nuestras acciones y dejar que la ansiedad nos controle. Al eliminar estos hábitos negativos de nuestras vidas y reemplazarlos por hábitos positivos, podemos vivir una vida en paz, feliz y con propósito.